Enero 31

enero 31, 2011

Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.  (Daniel 2:20-22)

 

Alabado seas siempre, oh Dios;

Yo te alabaré mientras tenga vida,

Pero mi vida no es eterna como Tú,

Así que enseñaré a mi hijos a alabarte, les enseñaré de Ti,

Perpetuaré tu nombre en todas mis generaciones

Para que alabado siempre seas, oh Dios.

Tú todo lo conoces, todo lo sabes,

Y haces todo por extrañas razones para mí,

Pero yo confío en ti a pesar de que no entiendo,

Pues para eso nos diste la fe.

Tú eres Luz, Señor,

Si ando contigo puedo ver bien por donde camino,

Más no confío tanto en mí como en Ti,

Así que por favor, Tú guíame por donde debo andar,

Márcame el camino,

Quiero llegar hasta donde Tú has de morar.